Vivir la mejor etapa de la vida.
Reforma en Bilbao:
proyecto y dirección de obra
Una reforma completa en uno de los barrios residenciales más bonitos de Bilbao.
El reto.
A las puertas de su jubilación, Maribel nos pidio la reforma de esta preciosa casa que había pertenecido siempre a su familia.
Necesitábamos una casa mucho más accesible, sin barreras, con puertas anchas y espacios más abiertos. Una casa para disfrutar de la mejor etapa de la vida, de los hijos y, cómo no, de los nietos.
Además, había que hacer dormitorios más grandes, más espacios de almacenaje, un salón para reuniones con amigas y con la familia y una cocina práctica con un pequeño comedor. Y por supuesto, había que conservar algunos elementos de mobiliario que preservarían la esencia familiar.
El proceso.
Maribel quería renovar todas las antiguas instalaciones. Convertiríamos el antiguo aseo en un baño completo. Los dormitorios debían ser ahora más amplios, dejando atrás las casas de las familias numerosas de los sesenta para crear una distribución adaptada a las necesidades de nuestra clienta.
Uno de los mayores retos que se nos presentó fueron los techos, ya que teníamos que integrar las vigas en la nueva distribución, pero también buscar espacio a la iluminación indirecta que nos solicitaba Maribel.
Los resultados.
La vivienda quedó estupenda, muy cálida y preparada para reuniones con amigas, cenas en familia y tiempo de juego con los nietos. Además, ganamos en accesibilidad, ampliando la anchura de todas las puertas de paso y eliminando las diferencias de altura en los suelos de las terrazas.
En el salón una zona de estar amplia con un pequeño espacio de trabajo. Recuperamos algunos de los muebles de Maribel, retapizándolos o pintándolos. A las viejas lámparas, nuevas pantallas.
Cambiamos los pequeños cuatro dormitorios de la distribución original por tres más amplios, creando además zonas de vestidor. Eliminamos pasillos, dejando pasar la luz natural por toda la casa y ampliando las zonas de almacenaje.
Espacios cómodos, accesibles y con cabida para todos los recuerdos.
Materiales nobles, pero también prácticos y resistentes.
El tono turquesa sirve como hilo conductor y se mezcla con la madera de roble del suelo y de las puertas, con paredes y papeles pintados en tonos beiges, verdosos y rosados. Una iluminación indirecta, con nuevos techos, que crea ambientes espectaculares. Detalles únicos y muchas, muchas plantas.